SONETO A NUESTRO VERDADERO SER
PLACERES SENCILLOS
Hoy disfruto, agradecido,
de los placeres sencillos
que me regala la Vida:
de estar sentado en el suelo
rodeado de unos Pinos,
de respirar los Aromas
de la Resina y las Piñas;
de escribir en un Cuaderno,
de estrenar un Lápiz nuevo;
de sentir cómo la Brisa
me refresca y me acaricia...
de escuchar Cantos y Trinos
de los Pájaros del Bosque
Siento el placer de estar vivo,
de poder mirar al Cielo,
de leer sin usar gafas...
Hoy he podido vivir
el placer de conversar,
permitiendo al otro: SER,
sin quererlo convencer
de esto o lo de más allá
Estoy sintiendo el placer,
el gustazo, de crear
un poema porque sí,
porque me gusta crear
Hoy disfruté del placer
de ver un amanecer,
de caminar un buen rato
y de hacer al aire libre
la "Salutación al Sol"*
Viendo mi saldo del día
veo que ya soy millonario
y que el dinero no compra
lo que es más necesario:
ni el Aire, ni el Sol,
ni la Tierra...
ni los trinos más hermosos,
ni los vuelos poderosos
de las lindas golondrinas,
ni el Amor de mi familia,
ni el respeto por mí mismo,
ni la Consciencia del SER
más allá del egoísmo;
ni la Salud,
ni el Contento,
ni el Corazón bondadoso,
ni los amigos sinceros
los comprarás con dinero;
ni la nobleza del Alma,
ni una Relación gozosa,
ni la Entrega generosa
de una Pareja amorosa...
Toda la Vida es un Don,
un Regalo misterioso...
Mereces vivir dichoso
amando de Corazón
* Secuencia clásica de ejercicios de Hatha Yoga que estira, flexibiliza y fortalece todo el cuerpo, especialmente a la columna vertebral.
Lo más valioso de una mujer o de un hombre está en su interior. Pero como vivimos en una sociedad narcisista, que rinde culto al cuerpo y a la imagen, pocos son los individuos que ven esto.
Lo mismo ocurre con la riqueza: la más valiosa es la interior.
Por supuesto que es necesaria la riqueza material, pero es sólo un medio, la base para sustentar los aspectos más elevados de la Vida: la vida emocional, el intelecto, la cultura, la filosofía, la espiritualidad.
El pasado siglo XX ha sido una locura colectiva de materialismo. Una carrera exagerada hacia el bienestar material, arrasando con selvas, bosques, ríos, ecosistemas delicados que han sido diezmados o definitivamente destruidos.
Quien aprende a sosegarse, a serenar la mente, puede vivir una Vida muy intensa y rica en medio de la sencillez.
Bajar voluntariamente el ritmo personal: correr menos y saborear más es una clave importante para volver a disfrutar de la existencia como niños, con una mirada nueva.
Hoy os dejo con esta canción que nos acerca a la inocencia del niño o la niña que todos fuimos, y que de algún modo nos sigue acompañando. Que la disfrutéis.
A MI MADRE
De cabello castaño y ondulado,
amplia sonrisa
y dentadura pareja y blanca.
De cuerpo menudo, delgada,
trabajadora y honrada;
generosa, desprendida
y entregada
De convicciones firmes
e inquebrantable FÉ
en Dios, en María y Jesucristo.
Sin ningún miedo a morir
Defensora de la Vida
Enamorada de las plantas,
que llenan las terrazas de su casa,
y de su Murcia natal,
que siempre va con ella...
Trabajó toda su Vida,
fuera y dentro de casa,
y ahora aún vive entregando
su apoyo a hijos y a nietos
Nada debe y lo que tiene
con su sudor lo ganó
Sólo Dios puede medir
la grandeza de tu Alma,
y tus hijos bendecir
toda tu Vida, mamá.
Wifredo Noguera Lax
Poeta y escritor
Leí hace tiempo en algún sitio que el 90% de nuestro genoma lo aportan las madres.
A la mujer, el machismo y la cultura patriarcal la llama "el sexo débil". Cuando en realidad, pese a su menor fuerza muscular, la mujer es la portadora de una gran fuerza interior y de una valentía y determinación que suele superar a la mayoría de los hombres.
El compromiso de la mujer como guardiana de la Vida es tal que muchas de ellas no dudarían en dar su propia Vida por salvar la de sus hijos, o la de sus esposos (cuando se sienten realmente amadas).
Las mujeres son las guardianas de la Vida. Son ellas las que cuidan a los bebés, a los niños, a los enfermos, a los ancianos... Y también a sus esposos.
Es la mujer la que está más cerca, habitualmente, de los límites de la Vida: del nacimiento y la muerte. La mujer es la madre, es la que pare a sus hijos. Mayoritariamente es la mujer la que asiste a las parturientas: la comadrona. Y hasta hace tan sólo una ó dos generaciones eran ellas las enfermeras y las que acompañaban a los moribundos de la familia hasta el último suspiro.
Capaces de olvidarse de sí mismas y de una entrega heroica, suelen pasar desapercibidas en nuestra sociedad. Sin honor, sin fama, sin reconocimiento social..., cuando son ellas el sostén humano, la cocinera, la acompañante de las horas más difíciles y oscuras en la enfermedad o en la desgracia de los de su familia.
A mi madre la he visto trabajar fuera del hogar, a veces en jornadas de 11 ó más horas, para luego entrar en nuestro domicilio y seguir cocinando para todos. Y llevar la casa, hacer coladas en fines de semana o cuando podía.
Con 10 años empecé a ayudar a mi madre en casa en todo lo que podía, porque no entendía por qué siendo 5 miembros en mi familia, sólo mi madre cargaba con las tareas hogareñas.
No necesito que me digan que es "el día de la Madre" para rendir a mi madre desde aquí un sentido y merecido homenaje: este poema va por ti, mamá.
Y por todas las madres. Y por todas las mujeres que sin tener hijos también son cuidadoras de sus familias.
Hoy cierro esta entrada del blog con la canción que Manolo Escobar dedicó a su madre.
Hasta pronto







