Llamándote muchas veces "amigo",
hay quien te ve sufrir y ni se inmuta,
quien se aleja para no ser testigo
de tu desgracia o traspiés en la ruta.
Alguna vez, un buen día trae consigo
a un Alma buena, sabia e impoluta,
que dejó de mirarse el propio ombligo
y que aprendió a compartir la fruta,
la comida, la ropa y hasta el techo,
de Corazón y sin pedirte nada.
Amigo, ¡que agradable que es el trecho
a compartir contigo en la cañada!
Si hay Amistad no hay caminos estrechos,
ni cuesta arriba que se haga pesada.
Wifredo Noguera Lax
Poeta y escritor
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